El anillo Etna ha sido forjado en oro blanco, respetando una silueta irregular y fluida, similar a un río de magma solidificándose en la roca.
En su estructura conviven dos fuerzas opuestas: la intensidad naranja del ópalo de fuego —la erupción, la energía pura— y la suavidad nacarada de una perla australiana barroca, cuya forma imperfecta recuerda al humo volcánico.
Joyería de autor para quienes buscan vestir la belleza del caos natural.
El anillo Etna ha sido forjado en oro blanco, respetando una silueta irregular y fluida, similar a un río de magma solidificándose en la roca.
En su estructura conviven dos fuerzas opuestas: la intensidad naranja del ópalo de fuego —la erupción, la energía pura— y la suavidad nacarada de una perla australiana barroca, cuya forma imperfecta recuerda al humo volcánico.
Joyería de autor para quienes buscan vestir la belleza del caos natural.